viernes, 22 de octubre de 2010

Hasta que nos encontremos Rubén Orlando Elias

Cuando un amigo se va
queda un espacio vacío,
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.

Cuando un amigo se va,
queda un tizón encendido
que no se puede apagar
ni con las aguas de un río.

Cuando un amigo se va,
una estrella se ha perdido,
la que ilumina el lugar
donde hay un niño dormido.

Cuando un amigo se va
se detienen los caminos
y se empieza a rebelar,
el duende manso del vino.

Cuando un amigo se va
galopando su destino,
empieza el alma a vibrar
porque se llena de frío.

Cuando un amigo se va,
queda un terreno baldío
que quiere el tiempo llenar
con las piedras del hastío.

Cuando un amigo se va,
se queda un árbol caído
que ya no vuelve a brotar
porque el viento lo ha vencido.

Cuando un amigo se va,
queda un espacio vacío,
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.


No quiero que este Blog se convierta en un muro de lamentos, jure no hacerlo, pero las situaciones ocurren, las alegres como la llegada de un niño a la familia y las partidas como la de Rubén, el Tucumano amigo y vecino durante mas de 20 años.

Quiero recordarlo con alegría, por los tantos momentos lindos que pasamos, recordar la hermosa voz que tenia y que bien cantaba, sus ricas empanadas tucumanas y su amor a su hijos y nietos, de los que hizo de padre porque el biológico los abandono a su suerte....

Rubén amigo, jamás mientras tenga razón te olvidaré, tu voz tu decir "Hola Isa" era único y agradezco a Dios los momentos tan alegres vividos y haber conocido tu patria chica Las Cejas pueblito cerca de Tucumán amado y disfrutado de tus bodas de plata, en que tanto nos divertimos y éramos todos felices sin pensar en el mañana.........

Hasta que Dios nos reuna amigo querido, todos los que amaste te acompañamos en tu última morada.....

la Isa como vos decías...